Fábrica de Quesos Encinasola: el arte de transformar la leche en tradición
De nuestra dehesa a tu mesa: así elaboramos nuestros quesos artesanales
En Encinasola, cada queso es una obra de dedicación, paciencia y saber hacer. Por eso seleccionamos la mejor leche de oveja de nuestro propio rebaño. Además seguimos un proceso tradicional que respeta los tiempos, los sabores y los valores de siempre. Como resultado cada pieza refleja el auténtico espíritu artesanal. Te invitamos a descubrirlo y a conocer de cerca cómo nace el sabor auténtico.
Conoce nuestro proceso de fabricación
Recibimos la leche fresca directamente de nuestro propio ganado. Se analiza cuidadosamente para verificar su calidad y composición, garantizando que cumpla con todos los estándares higiénico-sanitarios.
Recepción de la leche
La leche se somete a un proceso térmico controlado para eliminar microorganismos indeseables, sin afectar las propiedades esenciales que dan carácter a nuestros quesos.
Pasteurización
Añadimos los fermentos lácticos y el cuajo natural para que la leche coagule. Una vez obtenida la cuajada, se corta en granos del tamaño deseado, liberando parte del suero.
Coagulación y corte
La cuajada se introduce en moldes de plástico alimentario, los cuales dan forma al queso y permiten un desuerado uniforme.
Llenado de moldes
Los quesos se prensan durante varias horas para eliminar el suero restante y compactar la masa, obteniendo una textura firme y homogénea.
Prensado
Finalmente, se realiza el salado por inmersión en salmuera. Este paso es fundamental para dar sabor, conservar y favorecer la maduración natural del queso.
Salado
El Arte de la Maduración: Donde el Tiempo y la Paciencia Se Transforman en Sabor.
En Encinasola, la maduración del queso es mucho más que una etapa del proceso: es un ritual artesanal, cultivado con paciencia, precisión y respeto por la tradición. Cada pieza recorre un camino cuidadosamente trazado, en el que el tiempo, el moho natural, el aceite de oliva y el saber de generaciones se combinan para crear quesos únicos, vivos y con carácter.
A continuación, te invitamos a descubrir las cuatro fases que convierten un simple queso en una auténtica joya de sabor.
Durante el primer mes, nuestros quesos tiernos de oveja ingresan a la cámara de secado donde vigilamos la temperatura y la humedad. Aquí ocurre la primera transformación visible: el moho natural comienza a desarrollarse en la corteza, signo distintivo del queso artesano. En esta etapa sembramos cepas de Penicillium candidum, que otorgan a cada queso aromas únicos y un perfil organoléptico inconfundible.
Los quesos se voltean dos veces por semana, garantizando un desarrollo uniforme y saludable de su corteza.
Secado – El Inicio del Carácter Artesano
Superado el secado, los quesos pasan a una nueva cámara con condiciones distintas (¡nuestro secreto mejor guardado!) donde se lleva a cabo la maduración, que puede durar meses. Aquí, los volteamos semanalmente, y cuando la corteza está completamente cubierta de moho, cepillamos cada pieza con aceite de oliva virgen extra cada 21 a 30 días. Este meticuloso ritual puede repetirse hasta 15 veces en nuestros quesos más añejos, aportando una corteza comestible, complejidad en boca y un bouquet aromático profundo y elegante.
Maduración – El Desarrollo del Sabor
A partir del sexto mes, seleccionamos nuestras mejores piezas para convertirlas en especialidades gourmet. En esta fase final del afinado, agregamos ingredientes naturales que realzan y complementan el carácter de cada queso.
Algunas de nuestras combinaciones más apreciadas: Trufa negra, ajo negro, miel y orégano, Romero, flores comestibles, chili, Manteca ibérica y aceite de oliva virgen extra, Versiones con leche pasteurizada o cruda, en curados, semicurados y añejos.
Cada especialidad refleja nuestro compromiso con la innovación sin perder la esencia tradicional.
Afinamiento – Donde Nacen Nuestras Especialidades
En la última etapa, los quesos madurados y afinados reposan en cámaras específicas, listos para llegar a tus manos. Se voltean semanalmente y se cepillan mensualmente, conservando una corteza natural, viva y sin tratamientos artificiales, tal como lo hacían nuestros antepasados. Así aseguramos que, al abrir una pieza de Encinasola, descubras no solo un queso, sino una experiencia auténtica, equilibrada y llena de tradición.
Conservación – A la Espera de Tu Mesa
Tradición Familiar, Calidad Artesanal y Sabor Único
En Ganadería Encinasola, cada queso que elaboramos representa el esfuerzo de un equipo comprometido con el buen hacer y el respeto por la tradición. Desde el inicio, nuestro proceso es sencillo pero riguroso, y en cada etapa está pensada para garantizar un producto final de sabor auténtico y personalidad propia.
Gracias a que contamos con nuestra propia ganadería, mantenemos el control directo sobre la fabricación. De este modo, ofrecemos un queso con trazabilidad completa, elaborado con cariño desde nuestra dehesa a tu mesa.
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